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Las 10 Mejores Películas de 2013

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Dentro de la industria del cine, se han realizado grandes producciones que se han ganado un puesto entre las mejores películas de 2013.

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10.- Bienvenidos al Fin del Mundo

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Retroceder nunca es la mejor solución, pero así lo entiende Gary King (Simon Pegg), que decide reunir a sus colegas de la infancia para repetir momentos de popularidad quinceañera donde la cerveza y los rollos furtivos en aseos de señora estaban a la orden del día. Esta incapacidad para madurar es el leiv motiv de la película que cierra la “trilogía del cornetto” (“Zombies Party” y “Arma Fatal”) ideada por el trío Edgar Wright-Simon Pegg-Nick Frost, y también denominador común del cine de Wright que siempre ha girado en torno al peterpanismo de sus protagonistas, a su fuerte sentido de la amistad, a la importancia de una barra de bar de provincias y al valor añadido del componente fantástico y/o de género que siempre acaba por relucir, en esta ocasión más bruto y radical. Una comedia que supone un broche de oro a la trilogía de Edgar Wright.

9.- Rush

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Dos tipos muy chulos y con bastante carisma, James Hunt y Niki Lauda, a los que Peter Morgan sabe equilibrar, a los que Hemsworth/Brühl saben encarnar con inteligencia y a los que el bueno de Ron Howard sabe rodear de exceso, glamour barato y velocidad. En “Rush, la dupla Howard-Morgan (“Frost/Nixon”) vuelve a mostrarse inspirada a la hora de encontrar el equilibrio adecuado entre lo didáctico, lo apasionante y lo afectivo y bajo la apariencia de una película descargada de pretensiones, manifiestamente superficial y ligera encontramos una obra más compacta de lo que su fachada dice, capaz de funcionar a varios niveles; deportivo (recordemos que Peter Morgan es el responsable de la futbolera “The Damned United”), épico (Howard imprime un ritmo trepidante a las carreras algo en lo que colabora el buen montaje de Daniel P.Hanley) y emocional (el accidente de Lauda y su relación con Hunt). Uno de los mejores y más enérgicos divertimentos hollywoodienses del año.

8.- Expediente Warren. The Conjuring

En efecto, “The Conjuring” está llena de lugares comunes del subgénero de casas encantadas/posesiones, pero y eso que importa cuando has pasado casi dos horas pegadito a la butaca, agarrándote con fuerza a los reposabrazos o simplemente al brazo de tu acompañante y encendiendo compulsivamente las luces del pasillo cuando llegas de vuelta a casa. “Expediente Warren, The Conjuring” es la nieta bonita del terror de los 70, la que mejor ha aprovechado el patrimonio dejado por Robert Wise, William Friedkin, Tobe Hooper, o Peter Medak. También la consecución de todo lo andado por el propio James Wan, ya cineasta de prestigio en el género, que va desde sus ventrílocuos malditos de “Silencio desde el mal” hasta el terror de “Insidious” pasando por la perversión de su film de debut, “Saw”. Un director que logra aquí su mejor, más clásica y perdurable obra hasta la fecha.

7.- Prisioneros

Uno ve “Prisioneros” y jamás imaginaria que se trata del debut en  Hollywood de su director, Denis Villeneuve, canadiense nominado al Oscar por la muy recomendable “Incendies”. “Prisioneros” exploraba los caminos que transitaron thrillers recientes tan sonados como “Mystic River”, “Zodiac” o “Adiós, pequeña, adiós” y con poco que envidiar a aquellos es capaz de encontrar el tono idóneo entre el drama personal, el desasosiego de los actos humanos cometidos, lo turbio de su atmósfera y el agreste y desolador paisaje de fondo Las interpretaciones de Hugh Jackman, como padre abnegado y Jake Gyllehaal, como detective obstinado, colaboran a la hora de dotar la medida justa de aspereza, fuerza y matices a los hombres que encarnan, aunque el quebradizo personaje de Paul Dano acabe robando los planos a ambos. Una magnífica puesta en escena y la gélida y turbadora fotografía del eterno nominado Roger Deakins que hacen de “Prisioneros” casi un suceso real, hipnótico y estremecedor a ojos del espectador y que te hará sospechar de la próxima caravana desvencijada que encuentres aparcada en tu barrio. Un thriller notable y muy estimulante.

6.- La gran belleza

Las preciosas imágenes de la película de Paolo Sorrentino provocan a los adjetivos. Desde un ático con vistas al Coliseo romano donde se celebran fiestas con música de Raffaela Carrá repletas de excesos y decrepitud no asumida, “La gran belleza” reflexiona sobre el paso del tiempo, la desorientación existencial y la vuelta a los orígenes desde la mirada desencantada y los paseos por la ciudad eterna del exquisito Jep Gambardella (Toni Servillo). Y a través de su confusión vital, de los extravagantes personajes que va encontrando a su paso y de su continua búsqueda del elixir de la juventud, “La gran belleza” consigue, con su bellísima armonía formal y su extraña falta de linealidad narrativa que nos adentremos plenamente en el viaje trascendental de su protagonista y encontremos en la cinta de Sorrentino una de las más propuestas más insólitas, seductoras, hipnóticas, relajantes, sugestivas y atrevidas del cine reciente.

5.- Django Desencadenado

Y Tarantino se pasó al Western, en otro de sus habituales divertimentos desinhibidos para ofrecernos su singular mirada hacía la esclavitud, sirviendo además de importante y necesario contrapunto a los más solemnes  acercamientos a este tema de este 2013 (“Lincoln” y “12 años de esclavitud”). La figura prohibida de un negro, Django (Jamie Foxx) montado a caballo y su bello objetivo romántico de nombre Broomhilda (Kerri Washington), se rendían ante el inmenso poder en pantalla del cazarrecompensas alemán y el dueño de la plantación Calvin Candie (un oscarizado Christoph Waltz y un desatado Leonardo Di Caprio) cuyos momentos compartidos se instalan como lo más sobresaliente de una película muy libre a la hora de conjugar western y el blaxplotation. Y nosotro, de nuevo, sometidos a su habilidad para hacer de la cultura pop y el subgénero cinéfago un cóctel de lujo tremendamente adictivo.

4.- Gravity

Cuando nos contaron que las tres dimensiones llegaban para revolucionar el cine contemplamos “Furia de Titanes” o “Cuento de Navidad” en 3D y si nos impresionamos fue por pura sugestión propia. “Avatar” nos trasladó a universos coloridos e imaginarios y nos convencimos de que esto era lo máximo pero no sin cierto recelo. Incluso los más proclives al formato reconocieron que la gama cromática y la luminosidad del cine se evaporaban una vez puestas las gafas. Entonces llegó “Gravity” para dar un sonoro golpe en la mesa y demostrar el verdadero sentido de la existencia de las 3D. Alfonso Cuarón, ilusionista del nuevo siglo, nos llevó al espacio, nos abandonó a nuestra suerte y sentimos el vacío. Sensaciones desconocidas en una sala de cine. Experiencias para vivir en pantalla grande. Una evolución. Un hallazgo. Una maravilla.

3.- La Caza

Una acusación infantil, un pueblo pequeño, una sociedad opaca y la desconfianza como norma son razones suficientes para descomponer la vida de una persona. “La Caza” presenta a Lucas como un tipo modelo, amable y cortés y, en cierto modo, afortunado, para posteriormente condenar su vida por una mentira, algo especialmente doloroso para el espectador, conocedor de los detalles de los hechos que los habitantes del pueblo desconocen. La narración, lenta y firme, e inclemente con su protagonista se convierte en insoportable para el que asiste a la sucesión de los hechos, el cual, por momentos, desearía que del honrado y sosegado Lucas surgiese una especie de Dustin Hoffman recién salido de “Perros de Paja”. Impresionante Madds Mikelsen en una película que te hará reflexionar sobre el principio de la presunción de inocencia.

2.- La vida de Ádele

Los prejuicios pueden cegarte y alejarte de una película lésbica francesa de tres horas de duración con abuso de primeros planos. Craso y tamaño error. Destierra ya tus prejuicios. “La vida de Ádele” es la mejor y más sincera crónica sobre algo tan universal e inherente al ser humano como es el primer amor, con toda la ilusión, pasión y desazón que ello conlleva. Contada con una naturalidad arrolladora y una sensibilidad especial, incluso en las explicitas y comentadas secuencias sexuales que contiene, por parte del director tunecino Abdellatif Kechiche, Steven Spielberg supo reconocer el certero retrato romántico que “La vida de Ádele” ofrece otorgando la Palma de Oro como presidente del jurado del Festival de Cannes. Gran parte de la verdad y la delicadeza que desprende la cinta es culpa de sus actrices, Lea Seydoux y especialmente Adele Exarchopoulos, un torrente de fuerza interpretativa totalmente entregada a la causa.

1.- Searching for Sugarman

Una cosa verdaderamente emocionante. El documental que habría que mostrarle a toda estrellita de rock en ciernes para que conozca el valor de la humildad. Imprescindible porque además nos convierte en partícipes del desconocimiento de la existencia de este artista y de su ostracismo durante décadas para más tarde descubrirnos ante él como un músico excelente. “Searching for Sugarman” garantiza salir de la proyección tarareando todas las canciones del misterioso y fascinante Sixto Rodríguez para ya no olvidarlas jamás. Oscar a Mejor Documental y uno de los culpables del buen estado de forma en que se encuentra este género actualmente.

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